Bienvenido a tu nueva web de historias

César, Leslie y Allujo, en una foto antes de la pandemia que lo cambió todo.

Una conversa con Leslie Guevara y César Bedón sobre los dos últimos meses de trabajo en Machucabotones. ¿Para qué estamos haciendo todo esto? ¿Por qué apostar por las historias en medio de una crisis mundial?

CB: Bueno, aquí estamos, lanzando oficialmente la nueva página web de la comunidad Machucabotones. Siento que nos hemos arrastrado para llegar hasta aquí, como si hubieran pasado diez años desde que empezamos… ¿Qué es lo que más te ha costado a ti de todo este proceso, Les?

LG: Quizás aprender a trabajar en equipo. Hasta hace muy poco estaba acostumbrada a hacerlo todo yo o que lo hicieras todo tú… Pero hemos tenido que aprender a delegar.

CB: Es un aprendizaje a las patadas. Nuestro equipo ha crecido mucho en los últimos meses.

LG: Tienes que aprender a transmitirle tus ideas a otras personas: allí está la verdad, la experiencia humana… y la frustración, que aparece por kilos si no te entienden. Entonces los procesos se empiezan a alargar y todo se hace más lento. Llega un momento en que te preguntas “¿Por qué estoy haciendo esta web?” (risas). Y ya no tienes energía. Pero gracias al cielo estás trabajando en equipo.

CB: A mí me alucina cómo las circunstancias nos empujan a crecer. Hay una historia detrás, porque antes Machucabotones tenía una web que hacíamos íntegramente tú y yo: como recordarás, era una página que se hacía en la plataforma Wix, que era muy sencilla pero no ofrecía muchas opciones de diseño para el blog… Y en un arrebato de locura decidimos lanzarnos a hacer un blog en WordPress, que es una plataforma más apta para publicar las historias que los estudiantes escribían en clase.

LG: Y esa fue la web yoescritor.org, que estuvo funcionando año y medio.

Una captura de la web anterior hecha en Wix, que ya no volverá.

CB: ¡Qué locura! Pero el problema era que se dispersaba la energía, porque ahora teníamos dos páginas web que atender… Todo el mundo nos decía que tuviéramos una sola página, pero a mí me daba pudor. No sé cómo explicarlo. No quería mezclar las historias con la parte comercial, digamos, de los cursos. Es una estupidez, pero así pensaba yo. Hasta que en algún momento todo se hizo tan impráctico que decidimos fusionar ambas páginas, y tú recordarás que te dije “Vamos a hacerlo todo en WordPress, voy a hacerlo yo” (risas). Esto me parece que hubiera sido hace diez años… Estuve como cuatro semanas tratando de hacerlo, porque yo no sé programar. Pataleé un montón. Quizás eso ha sido lo más doloroso del año pasado para mí: aceptar que no puedo hacerlo todo. Y te entra la noica, porque debes buscar a alguien que te ayude, y tú crees que nadie va a poder entender tu idea como tú y que además va a costarte mucho dinero…

LG: Esas son las aventuras de hacer una empresa. Y ahí es cuando aparece la gente que te ayuda a avanzar.

CB: Sí, pues. Allí apareció Jonathan, cuando pedí ayuda en Facebook, porque lo tenía como contacto. Jonathan había sido oyente de un programa de radio que yo hice hace años… y se dedica a hacer páginas web. Para mí el aprendizaje ha sido en la dirección que apuntas, de trabajar en equipo, porque no es únicamente Jonathan, sino que ahora además está Siam, que es diseñador. Y está Enrique, que edita los textos desde que teníamos la página anterior…

LG: Es la sinergia que se produce cuando te juntas con otras cabezas a pensar. Ahí, en el trabajo, entiendes por qué estás haciendo esto. Y te traspasa, porque no se trata solo de ti: se trata de las otras personas, de compartir. O sea, para mí la finalidad de esta web es que sea un puente. Vivimos en una época en la que supuestamente andamos conectados, pero en verdad estamos carentes de vínculos. No te das el tiempo de hacer una llamada a tu familia y preguntar “¿Cómo estás?”. Entonces, la web es un puente entre dos seres humanos, el que cuenta su historia y el que la lee. Eso es bonito. Es uno de los regalos que te dan la lectura y la escritura. Y si por ahí una persona siente que conecta, la chamba está bien pagada, porque esa persona te lleva a otras mil personas. Se forma una cadena de historias…

CB: Yo quería apuntar algo obvio, pero que sigue alucinándome, y es que hemos hecho esta web en medio de una pandemia. En los últimos días he visto alrededor mío, en nuestras familias, dentro del mismo equipo, cómo las personas han ido enfermandose, ¿no? Afortunadamente no de gravedad, pero hemos trabajado en medio de una locura que, como tú dijiste alguna vez, recién vamos a entender en veinte años. Esto se ha hecho en medio de una crisis mundial, una crisis política y de valores. Ahora mismo estamos conviviendo con la noticia del derrame de petróleo de Repsol, que es una catástrofe. ¡Y además hemos tenido que aprender a trabajar vía Zoom! Porque a ninguna de las personas que han colaborado en esta página la conocemos en directo, todo ha sido a través de pantallas…

El artista Diego García hizo este letrero de madera que estaba en el local de Machucabotones en Miraflores. Antes de la pandemia éramos una escuela presencial. Los nuevos tiempos cambiaron muchas cosas.

LG: Yo estoy segura de que los lectores se van a pegar con estas historias que hemos preparado. Al final, es una oportunidad para conocerte a ti mismo. Porque si tú estás al frente de esa historia es porque el tema te está buscando a ti. La historia es una llave para verte reflejado, para saber quién eres… Leer es una manera muy directa de llegar a ti mismo.

CB: Me parece que buena parte de la sensación de intimidad en estas historias –porque muchas son historias reales, conmovedoras– es por el ambiente que se crea en clase… La mayor parte de estos textos se han escrito en los talleres.

LG: Las personas se han abierto, y por eso han escrito textos tan puros. Me parece que estas historias van a provocar una reacción muy fuerte. La idea con la web es que no la uses solo como consumidor, sino que luego de leer te digas “Oye, yo también puedo hacer esto”. Y que te contagies de la energía que sintió el autor cuando estaba creando su texto.

CB: Todavía debemos afinar varios detalles. Son cien mil detalles, pero es una página hecha con mucho cariño, ¿no?

LG: Sí.

CB: ¿Y qué dirías tú, cómo invitarías a la gente a entrar a la nueva web de Machucabotones?

LG:  Yo diría que es una oportunidad de explorar dentro de ti. Diría que es una página que te contagia de las ganas de leer, de las ganas de vivir.


A partir de hoy, todos los días encontrarás una historia real en www.machucabotones.com

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